Itinerario Kazajistán 10 días: la ruta que de verdad merece la pena

Itinerario Kazajistán 10 días: la ruta que de verdad merece la pena

June 25, 20267 min read

Itinerario Kazajistán 10 días: la ruta que de verdad merece la pena

Kazajistán es el noveno país más grande del mundo, y eso significa que en diez días no vas a verlo todo. Pero sí puedes ver lo mejor: la ciudad más cosmopolita de Asia Central, unas montañas que quitan el aliento, lagos de un color imposible, la estepa infinita y una capital que parece diseñada por un arquitecto de ciencia ficción. En Viajes Yasikar llevamos años perfeccionando esta ruta y te contamos cómo sacarle el máximo partido.

Esta es la ruta que recomendamos a quienes viajan por primera vez a Kazajistán y quieren una experiencia completa sin acabar agotados. Combina ciudad, naturaleza y cultura en proporciones que, en nuestra experiencia, funcionan muy bien.



Día 1-2: Llegada a Almaty y primer contacto con la ciudad

Casi todos los vuelos internacionales llegan a Almaty, la antigua capital y ciudad más grande del país. Dos días es lo mínimo para conocerla bien sin prisas. El primer día lo reservamos para recuperarse del jet lag y explorar el centro a pie: el parque Panfilov con la catedral Zenkov , una de las pocas iglesias ortodoxas de madera que sobrevivieron a la era soviética ,, el mercado de Zeleny con sus pilas de especias, frutos secos y kurt seco, y el paseo por la avenida Dostyk mientras la ciudad se va iluminando al caer la tarde.

El segundo día lo dedicamos a la Almaty vertical: por la mañana, el teleférico hasta el parque Kok-Töbe, con las mejores vistas panorámicas de la ciudad y las montañas del Tian Shan de fondo. Por la tarde, el Museo Nacional de la República de Kazajistán, que tiene una de las mejores colecciones arqueológicas de Asia Central, incluyendo el famoso Hombre de Oro: la armadura de un guerrero escita cubierta de miles de piezas de oro que lleva años siendo el símbolo del país.



Día 3: Medeu y Shymbulak

A media mañana salimos hacia Medeu, la pista de patinaje sobre hielo más alta del mundo, a apenas 15 kilómetros del centro de Almaty. Desde aquí tomamos el teleférico hasta la estación de esquí de Shymbulak, a 2.200 metros de altitud. En verano funciona como base de senderismo: hay rutas cortas hacia glaciares, cascadas y miradores con vistas que hacen entender por qué Almaty es una de las ciudades más afortunadas del mundo en términos de entorno natural.

El contraste entre la ciudad moderna que se ve allá abajo y el silencio de la montaña aquí arriba es una de esas experiencias que los viajeros nos mencionan cuando vuelven a casa. Regresamos a Almaty para cenar, preferiblemente en alguno de los restaurantes del barrio de Alatau donde la cocina kazaja moderna convive con opciones internacionales.



Día 4-5: Lagos Kolsai y lago Kaindy

Madrugamos para salir hacia los Lagos Kolsai, a unos 280 kilómetros al este de Almaty. El trayecto en coche ya es una experiencia: las llanuras se van transformando en colinas y las colinas en valles alpinos hasta llegar a los tres lagos escalonados que forman el corazón de este parque natural. El primer lago es el más accesible y el más fotografiado. El segundo requiere una caminata de dos horas por un sendero entre pinos que vale cada paso: el agua tiene un verde azulado que no parece real.

Pernoctamos en alojamiento rural en la zona, algo sencillo pero con una autenticidad que los hoteles de ciudad no pueden replicar. Al día siguiente visitamos el lago Kaindy, a unos 20 kilómetros de Kolsai. Este lago se formó en 1911 cuando un terremoto creó una presa natural que inundó un bosque de abedules. El resultado son árboles muertos que emergen del agua turquesa de forma espectral: uno de los paisajes más exóticos e impactantes de todo Kazajistán.



Día 6: Regreso a Almaty y vuelo a Astana

Vuelta a Almaty a primera hora para tomar el vuelo a Astana, la capital. El vuelo dura una hora y el contraste entre las dos ciudades es inmediato: si Almaty es montañosa, verde y algo caótica, Astana es plana, ordenada y absolutamente futurista. La ciudad lleva pocas décadas siendo capital y se nota: todo está diseñado desde cero, con una arquitectura que oscila entre lo impresionante y lo delirante según el momento del día en que la mires.

Por la tarde, primer paseo por la orilla del río Ishim y vistas al skyline desde el puente. La torre Bayterek al atardecer, con su esfera dorada que parece flotar sobre la ciudad, es la imagen que mejor resume la ambición de este país.



Día 7-8: Astana en profundidad

Astana merece dos días completos. El primero lo dedicamos al corazón arquitectónico: la torre Bayterek, el palacio presidencial, el centro comercial Khan Shatyr , una tienda de campaña gigante diseñada por Norman Foster con playa tropical en su interior, uno de esos edificios que hay que ver para creer , y el Palacio de la Paz y la Reconciliación, la pirámide de cristal diseñada por el mismo arquitecto británico.

El segundo día tiene un ritmo más tranquilo: el Museo Nacional de Kazajistán , el más grande del país, inaugurado en 2014 , y el bulevar Nurzhol, el eje urbano que conecta los edificios más emblemáticos de la ciudad. Por la noche, cena en el barrio antiguo de Astana, donde la ciudad tiene una escala más humana y los restaurantes locales ofrecen la mejor cocina kazaja de la capital.



Día 9: La estepa y el regreso al origen

Antes de volar de vuelta dedicamos la mañana a una excursión a la estepa, el paisaje que define Kazajistán más que ninguno otro. A una hora de Astana en cualquier dirección, la ciudad desaparece y la llanura se extiende hasta donde alcanza la vista. Es un paisaje que polariza: hay viajeros que lo encuentran vacío y hay viajeros que lo encuentran profundamente hermoso. En nuestra experiencia, la mayoría cae en el segundo grupo cuando lo ve en persona, especialmente al amanecer.

Si el tiempo lo permite, organizamos una visita a una familia kazaja que sigue manteniendo una yurta en la estepa. No es turismo de escenografía: es la oportunidad de tomar kumis , la leche de yegua fermentada que es la bebida nacional , con gente que lleva generaciones viviendo de este paisaje, y entender de primera mano lo que significa esa conexión entre el pueblo kazajo y su territorio.



Día 10: Vuelo de regreso

El vuelo de vuelta sale desde Astana. Si el horario lo permite, dejamos la mañana libre para últimas compras en el mercado central o un café con vistas al río antes de trasladarnos al aeropuerto. Kazajistán suele dejar a sus visitantes con una sensación muy concreta: la de haber llegado sin saber muy bien qué esperar y haberse marchado con la certeza de que volverán.



Consejos prácticos para este itinerario

¿Cuándo ir?

La mejor época es de mayo a septiembre. Junio y septiembre son ideales: los Lagos Kolsai están en su mejor momento, las temperaturas son agradables tanto en Almaty como en Astana y los días son largos. Julio y agosto son los meses de mayor calor y más aflüencia en los parques naturales.

¿Qué vuelos usar?

Hay vuelos directos o con una escala desde las principales ciudades españolas. Air Astana opera desde varios destinos europeos. Lo más habitual es llegar a Almaty y salir desde Astana, o viceversa, para no repetir trayecto. El vuelo interno Almaty-Astana cuesta poco y es muy cómodo.

¿Visa o sin visa?

Los ciudadanos españoles no necesitan visado para entrar en Kazajistán en estancias de hasta 30 días. Solo hace falta el pasaporte en vigor. En Viajes Yasikar te informamos de cualquier requisito actualizado antes del viaje.

¿Es un viaje para hacerlo solo o con agencia?

Se puede hacer por libre, pero hay partes , especialmente los Lagos Kolsai, Kaindy y la visita a la estepa , donde contar con apoyo local marca una diferencia real en la experiencia. Nosotros ofrecemos tanto el viaje organizado en grupo como el viaje a medida para quienes prefieren sus propios horarios.

Yasiel Pardo

Yasiel Pardo

Yasiel Pardo es CEO y fundador de Viajes Yasikar, una agencia de viajes especializada en cruceros y experiencias diseñadas a medida. Acompaña a parejas, familias y viajeros exigentes a elegir no solo un destino, sino la forma más adecuada de vivirlo, cuidando cada detalle desde la planificación hasta el regreso. Cree firmemente que un viaje bien diseñado puede cambiar cómo nos sentimos, cómo nos relacionamos y cómo recordamos la vida.

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